La sociedad humana utiliza una gigantesca cantidad de energía cada día para funcionar. Las fábricas, los hogares, el transporte y cada una de las actividades humanas consumen energía que, en su gran mayoría, proviene de fuentes no renovables.
El hecho de que la mayor parte del consumo energético provenga de esas fuentes no renovables, como los hidrocarburos, el carbón, el uranio, los agrocombustibles, las mega-represas y demás, por una parte nos indica que tarde o temprano se agotarán. Pero eso es sólo un costado del problema, el otro es que esas energías además son altamente contaminantes.
